Vida de legado

Una vida de legado

Lectura

2 Pedro 1:4 NTV: y debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos.

1 Pedro 2:9 NTV: Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa.

Reflexión

Una vez que somos parte de la familia de Dios, recibimos una identidad como sus hijos. Como tales, ahora somos parte de un Reino Inconmovible y un mundo sobrenatural. Tenemos la capacidad de traer la presencia misma de Dios aquí a la tierra. Somos parte de una generación que cambia el curso de la historia y tiene acceso al trono de Dios. Como hijos de Dios tenemos la responsabilidad de vivir una vida de legado. ¿Qué quiero decir con esto? Ya no vivimos el legado que nuestros padres vivieron. Ya no vivimos en la sombra de avivamientos pasados. Ya no seguimos los caminos que la sociedad dice que debemos seguir. Ahora vivimos bajo la identidad que Dios nos ha dado. Nuestro avivamiento es uno que continúa la historia de nuestros padres, no la termina. Ya no seguimos los caminos de este mundo porque Dios nos ha llamado a empezar nuestro propio camino que nos lleva a un lugar donde nadie ha estado nunca antes. Como hijos de Dios, ahora podemos vivir una vida sobrenatural y extraordinaria. Nosotros no seguiremos a los milagros, los milagros nos seguirán. Tenemos el legado que Jesús nos dejó, hacer cosas más grandes y maravillosas que las que Él hizo aquí en la tierra.

Un legado es una cosa material o inmaterial que se deja en testamento o se transmite de padres a hijos, de generación en generación. En nuestro caso, el legado es nuestra herencia espiritual de parte de Dios y nuestros padres que nos es entregada para que la traigamos al mundo natural. Entonces, los testimonios de nuestros padres se convierten en los milagros de nuestra generación. Los avivamientos pasados se convierten en un nuevo avivamiento que en cambio llega a ser nuestro estilo de vida. Nos convertimos en personas que traen el reino de Dios aquí a la tierra el día de hoy. ¿Por qué? Porque es nuestro legado. No nos conformamos a vivir en la sombra de lo que Dios hizo ayer, sino avanzamos y vivimos trayendo nuestra herencia a la tierra y dejando un legado para nuestros hijos. Vivimos una vida de legado.

Declaración

Gracias, Dios, porque me has hecho parte de un reino inconmovible. Gracias porque a través de tu Espíritu Santo puedo ser usado para traer tu presencia aquí a la tierra. Hoy yo tomo el legado que me has entregado de traer tu reino aquí a la tierra y hacer obras aun mayores a las que tú hiciste. Usa mi vida para traer un nuevo avivamiento aquí a la tierra. ¡Quiero vivir una vida de legado!

Acción

Busca maneras prácticas esta semana para traer la presencia de Dios a tu vida diaria y a los que te rodean.

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