Encuentros radicales

Las cadenas se rompen

Lectura

Romanos 3:24 NTV:

Sin embargo, Dios nos declara justos gratuita y bondadosamente por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados.

2 Corintios 3:17 NTV:

Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

Hechos 16:25-26 NTV:

25 Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás prisioneros escuchaban. 26 De repente, hubo un gran terremoto y la cárcel se sacudió hasta sus cimientos. Al instante, todas las puertas se abrieron de golpe, ¡y a todos los prisioneros se les cayeron las cadenas!

Reflexión

¿Alguna vez te has sentido como si cargaras cadenas? No hablo de cadenas literales, sino cadenas emocionales y espirituales. Es una realidad de nuestro mundo. Hay personas que cargan cadenas de depresión, opresión, culpabilidad, enfermedades físicas, o incluso pensamientos negativos o suicidas. Vivimos en un mundo tan caído y oprimido que dondequiera que volteamos, vemos lo mismo: cadenas. Las cadenas del pecado atan a tantas personas, y muchos viven con el peso de los efectos de estas cadenas. Pero sabes, las cadenas se pueden romper. La prisión de opresión o temor puede ser sacudida y las puertas se pueden abrir dándote libertad.

Aunque el pecado sigue atando al mundo, alguien ya lo ha vencido. Y por medio de Su sangre y Su obra en la cruz, Jesús nos ha entregado la libertad. Dios ya venció el pecado que te ataba. Él nos ha declarado justos y libres de todo castigo. Pero Él no se detuvo allí. Además de santificarnos delante de Él, Dios nos ha entregado las llaves para soltar toda cadena de opresión, tanto física como emocional. Tus pensamientos que te han estado atando y atormentado pueden ser cambiados completamente y sometidos a la obediencia porque Cristo te dio las llaves cuando Él resucitó. Él abrió el camino para que nosotros tengamos acceso a Su presencia y Su poder. Nos entregó Su Espíritu Santo para estar con nosotros, y donde Él está, hay libertad.

Tú puedes tomar posesión de esa libertad. Dios puede romper cualquier cadena que te ata y Él puede abrir cualquier prisión en la que te encuentras. Dios lo puede hacer de muchas maneras. Puedes rendirte a Su presencia y Su voluntad y Él te puede liberar. Puedes recibir la libertad por medio Espíritu Santo. O como Pablo y Silas en la cárcel, puedes alabar a Dios en medio de los problemas, puedes levantar tu voz en victoria aún cuando sigues atado con las cadenas, y Dios puede causar un rompimiento y liberarte. ¡Dios te puede liberar de tantas formas! Pero mi punto es éste: Dios te quiere dar libertad. Y no es una libertad a medias. Él te puede liberar por completo. ¡Adora a Dios en tus cadenas, porque Él está a punto de liberarte!

Declaración

¡Gracias Dios por liberarme del poder del pecado! Gracias porque tu obra en la cruz fue tan completa y suficiente que aun me has dado la victoria y la libertad sobre toda cadena que se encuentre en mi vida. Hoy, yo decido alabarte, aun cuando estoy atado, porque sé que Tú me vas a liberar. Yo creo que cuando pido ayuda, Tú me vas a rescatar. Acepto Tu victoria como mi victoria y declaro que por medio de tu Espíritu el día de hoy yo soy libre.

Acción

Pasa tiempo hoy en la presencia de Dios agradeciéndole por su libertad y victoria, aún sobre áreas donde todavía no has visto la libertad que esperabas ver. Luego toma tiempo para adorar Su nombre mientras esperas ver un rompimiento.

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