Encuentros radicales

Dios está contigo

Lectura

Jeremías 1:4-10 NTV:

El Señor me dio el siguiente mensaje: —Te conocía aun antes de haberte formado en el vientre de tu madre; antes de que nacieras, te aparté y te nombré mi profeta a las naciones. —Oh Señor Soberano —respondí—. ¡No puedo hablar por ti! ¡Soy demasiado joven! —No digas: “Soy demasiado joven” —me contestó el Señor—, porque debes ir dondequiera que te mande y decir todo lo que te diga. No le tengas miedo a la gente, porque estaré contigo y te protegeré. ¡Yo, el Señor, he hablado! Luego el Señor extendió su mano, tocó mi boca y dijo: «¡Mira, he puesto mis palabras en tu boca! Hoy te doy autoridad para que hagas frente a naciones y reinos. A algunos deberás desarraigar, derribar, destruir y derrocar; a otros deberás edificar y plantar».

Reflexión

Jeremías tuvo un encuentro radical con Dios. Todo empezó cuando Dios vino a Él y le habló. Dios envía a Jeremías a hacer cosas que parecen imposibles. Le dice que le ha dado autoridad para hacer frente a naciones y reinos. Para desarraigar, derribar, destruir y derrocar. Y también para edificar y plantar. ¡Imagínate! Jeremías probablemente tenía al rededor de 17 años cuando Dios le dijo todo esto. Pero Dios no dejó que su edad le impidiera hablar. Le dijo, “No digas que eres demasiado joven, porque debes ir a donde yo te mande y decir lo que yo te digo.”

Puedes tener un encuentro así de radical con Dios. Cuando buscas su presencia y anhelas escuchar su voz, Él lo va a hacer. Pero también debes estar dispuesto a hacer lo que Él quiere que hagas. Si quieres escuchar la voz de Dios, debes estar dispuesto a obedecer cuando Él te habla.

No debes tener temor. No tengas miedo de escuchar la voz de Dios, porque sus planes son de bien y no de mal. Él solo quiere lo mejor para ti. No tengas miedo de tener que hacer cosas que parecen imposibles, porque para Dios no hay nada imposible. Y no tengas miedo de ser muy joven para cumplir la misión que Dios te da. Él te puede usar así como eres, dondequiera que estés. Dios te conoce. Él sabe quien eres desde antes que nacieras. Y Él te ha dado un propósito que va más allá de lo que te puedes imaginar. Tu vida no es un camino sin destino. Dios es tu destino, y lo que Él dice de ti es quien eres. Tienes un propósito y una esperanza.

Declaración

Yo fui creado por Dios con un propósito y un destino. Dios tiene planes grandes para mí. Cuando el mundo quiera pelear en mi contra, Dios peleara por mí. Él siempre va a estar conmigo, y me va a cuidar. ¡Ésta es la promesa de Dios para mi vida! Hoy, yo la confieso y la creo.

Acción

Memoriza el siguiente versículo:

Ellos pelearán contra ti, pero fracasarán, porque yo estoy contigo y te protegeré. ¡Yo, el Señor, he hablado! Jeremías 1:19

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