Viral

Viviendo una vida viral

Viral parte 4

Introducción

Cuando algo se hace viral, todo mundo lo ha visto y sabe de qué se trata. Y ciertas cosas que han llegado a ser virales las ha imitado la gente. Es la moda y todo el mundo quiere hacer lo que ven en las redes sociales. Un buen ejemplo es el desafío de la cubeta de hielo. Una persona lo hizo, y pronto todo el mundo imitó a aquella persona y desafiaron a otros YouTubers para hacerlo. Fue tan popular que hasta personas muy famosas (Bill Gates, Elon Musk, etc.) llegaron a participar en esto.

El impacto que las redes sociales tienen es impresionante. Una persona hace algo y todo el mundo la imita. Desafortunadamente, muchas veces lo que la gente ve en las redes sociales no es positivo y no honra a Dios. Si una persona es negativa en sus redes sociales hablando de la política, pronto todos los que vieron el post de esta persona lo están imitando. Este mundo necesita personas positivas que llegan a ser virales y esparcen la gracia de Dios. Tenemos que llegar a ser cristianos virales. No podemos quedarnos callados mientras el mundo llena las mentes de las personas con ideas erróneas. Entonces, ¿cómo podemos vivir una vida viral?

Tener para dar

Si no tenemos algo que dar, no podemos dar nada. Lo he mencionado muchas veces. Hace unas semanas mencionamos cómo Pedro le dijo al hombre cojo “pero lo que tengo te doy.” (Hechos 3:6) Pedro estaba convencido que él tenía algo que dar. No dijo, “A lo mejor te puedo dar…” ¡No! Pedro sabía que él tenía el Espíritu de Dios viviendo dentro de él. Estaba convencido.

Si nosotros vamos a vivir una vida viral que muestra la luz de Dios al mundo, entonces va a ser necesario estar convencidos que tenemos algo que dar. Pero, ¿cómo podemos obtener algo que dar? La respuesta es sencilla aunque puede ser difícil poner en práctica.

Lo primero y más importante es tener la certeza que hemos recibido a Cristo en nuestras vidas y que ahora somos hijos de Dios. Muchas veces hay personas que asisten a la iglesia pero ni siquiera han tomado el paso de confesar a Jesús como su Señor y Salvador. También hay jóvenes que piensan que como sus padres son cristianos, entonces ellos también automáticamente están bien con Dios. Pero esto es una decisión personal. Puede que no estés seguro si eres salvo. Si ese es el caso, siempre puedes pedirle a Dios que entre a tu vida y te adopte a su familia. No tiene que ser algo que da miedo. Dios conoce nuestros corazones y Él tiene sus brazos abiertos.

Segundo, y como ya hemos mencionado antes, es importante ser bautizados en el Espíritu Santo. Si queremos estar llenos para tener algo que dar, esto es algo que debemos anhelar. El Espíritu Santo nos llena con poder para poder cumplir la misión que Dios tiene para nosotros. Si aun no has recibido el bautismo en el Espíritu, búscalo y anhélalo. Cuando sea el momento lo vas a encontrar. Dios no se esconde, Él solo quiere ser buscado.

Tercero, necesitamos tener una relación activa con Dios. No podemos vivir una vida viral como cristianos si ni siquiera pasamos tiempo con el Creador del principio y el fin de nuestras historias. Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros, pero no lo vamos a encontrar si no tomamos tiempo para escucharlo. Tenemos que estar donde el Espíritu de Dios está. Tenemos que pararnos donde el viento sopla. Si ya hemos sido bautizados en el Espíritu, tenemos que buscar la llenura de Él diariamente. No es algo de una vez en la vida. Tiene que ser algo real y constante. Para vivir una vida viral, primero tenemos que saber que tenemos algo que dar. Tiene que ser un anhelo que empieza dentro de nuestros corazones. Antes que esto suceda, nada va a pasar.

Vivirlo

Suena muy obvio, pero no lo es. Muchos cristianos viven simplemente por rutina. Nosotros debemos vivir apasionadamente. Debemos vivir una vida llena del Espíritu Santo y llena de diversión. El cristianismo no puede llegar a ser una rutina que seguimos. Tiene que ser una aventura fresca. Tenemos que vivir una vida viral siendo espontáneos en cómo demostramos nuestra fe y dramáticos en cómo vivimos para Dios. Debemos dejar atrás los patrones que nos atan para que podamos comenzar a vivir una vida viral que inspira a otros a vivir para Cristo. Debemos ser ejemplos que la gente quiere imitar.

Tenemos que vivirlo. Tu ejemplo es vital para otros. Si quieres ver un mundo que cambia para el bien, tienes que empezar a ser un ejemplo en todo lo que haces. ¿Cómo podemos hacer esto? Como ya dije antes, debemos estar llenos de la presencia de Dios. Este es el primer paso. Y segundo, deja que Dios inunde todo lo que haces. No estoy diciendo que tienes que decir un versículo cada cinco minutos y le tienes que predicar a cada persona que te encuentras en la calle. Puedes vivir una vida viral simplemente honrando a Dios en todo lo que haces. Las acciones hablan más fuerte que las palabras. Así que sé una persona que vive lo que cree, honrando a Dios en todo. Puede ser que tu vida sea la única Biblia que una persona lea en toda su vida. Esfuérzate y se original. Las personas distintas son las que hacen cambios en este mundo.

Conclusión

Si vamos a vivir una vida viral, debemos empezar a anhelarlo. No vamos a hacer una diferencia si no tenemos el anhelo de hacerlo. Y yo no puedo poner ese anhelo en tu corazón, pero Dios sí puede hacerlo. Si quieres tener ese anhelo de llegar a ser parte de una iglesia viral, empieza a buscar a Dios y busca su presencia. Lo digo de nuevo, párate donde el viento sopla. ¿Quieres ver una generación rendida delante de Dios? Entonces empieza a ser un testimonio viral y sé original, honrando a Dios en todo lo que haces.

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