Viral

La primera iglesia y los factores que la hicieron viral

Viral parte 2

Introducción

La semana pasada hablamos un poco de cómo es que algo llega a ser viral y qué factores hacen que algo se haga viral. Así como algo se puede hacer viral en las redes sociales, la iglesia debe llegar a ser viral. Pero, ¿cómo vamos a hacer que esto suceda? Creo que examinando la primera iglesia en el libro de Hechos podremos encontrar las respuestas. La primera iglesia llegó a ser algo tan popular que los cristianos sufrieron persecución a causa de su fe. Aun así, donde quiera que ellos iban, comenzaba otra iglesia y el evangelio era compartido en todos lados.

Hechos 2:44: “Y todos los que habían creído se mantenían unidos y lo compartían todo.”

La primera iglesia

(Leer Hechos 2)

En el libro de los Hechos podemos ver la historia de cómo fue que la primera iglesia empezó. Todo sucedió el día de Pentecostés cuando los apóstoles estaban orando. De pronto el Espíritu Santo descendió y empezó a bautizar a todos y comenzaron a hablar en lenguas. Este era el comienzo. Ese mismo día Pedro predicó su primer sermon y tres mil personas entregaron sus vidas a Cristo. Esto no fue algo pequeño de una vez y ya. No. La Biblia dice que cada día se añadían personas a la “iglesia”.  Las personas tenían hambre de la presencia de Dios y diario más y más se convertían. Era algo contagioso. La primera iglesia se hizo viral.

¿Cuáles fueron los factores que hicieron la primera iglesia viral?

Ya sabemos cómo nació la primera iglesia y que llegó a ser algo viral. Pero, ¿qué la hizo viral? La semana hablamos de seis factores que hacen que algo se haga viral. Así como hay factores para que algo llegue a ser viral en las redes sociales, también hay factores que hicieron que la primera iglesia se hiciera viral. Estos mismos factores pueden hacer que nuestra iglesia y nuestra fe el día de hoy se hagan virales.

Numero uno: unidad

Leemos al principio de Hechos 2 que estaban “unánimes juntos.” No estaba cada uno en su casa. No estaban peleados. Estaban juntos en unidad. Si queremos que nuestra fe llegue a ser viral, necesitamos tener unidad los unos con los otros. Primero, en nuestra familia; luego, en nuestra iglesia; y por último, con todos los demás. No podemos ser un ejemplo para otros si vamos a estar causando división. Necesitamos tener unidad. Unidos podemos hacer mucho para el reino de Dios. Solos no lograremos tanto. Tenemos que estar en un mismo acuerdo.

Numero dos: conexión con Dios

También vemos que los discípulos estaban orando. Ellos estaban en un lugar donde el Espíritu de Dios podía soplar sobre ellos. ¿Qué quiero decir con esto? Si no estamos dispuestos a que Dios trabaje en nuestras vidas, no podemos esperar que nuestra fe se haga viral. Si no estamos en un lugar donde Dios nos puede hablar, no podemos esperar escuchar su voz. Es necesario estar conectados con Dios para que Él pueda trabajar. Tenemos que estar atentos a su voz si queremos escuchar lo que Él quiere decir. Los disciples entendían esto. Ellos anhelaban la presencia de Dios, querían Su Espíritu. Es por eso que los encontramos orando. No estaban haciendo lo que quisieran inatentos a la voz de Dios. No. Ellos estaban allí presentes esperando y pidiendo que Dios descendiera con Su Espíritu. Si queremos que Dios haga algo grande en nuestras vidas, el primer paso es estar conectados con Él. Si no lo estamos buscando constantemente, no podemos esperara escuchar Su voz.

Numero tres: la llenura del Espíritu Santo

Esto se lleva de la mano con estar conectados con Dios y tener una relación con Él. La llenura del Espíritu Santo es la clave para un avivamiento. Si quieres ver un avivamiento en la iglesia, en tu ciudad, es necesario tener al Espíritu Santo. Tenemos que primero ser bautizados en el Espíritu y segundo, llenos del Espíritu Santo. La llenura del Espíritu Santo tiene que ser algo diario. Si queremos mostrar a otros que Dios vive en nosotros, si queremos compartir lo que tenemos, es necesario tener algo que dar. No podemos compartir algo que no tenemos. Si no tenemos al Espíritu Santo, no podemos compartirlo. (Hechos 3:6) Y si no compartimos esto un avivamiento nunca sucederá. De nuevo lo digo, tenemos que estar donde el viento sopla. Necesitamos que el viento de Espíritu Santo nos avive.

Numero cuatro: un espíritu contagioso

Es necesario tener un espíritu contagioso. Cuando algo te apasiona, por lo general lo compartes. Cuando una persona está llena del Espíritu Santo, lo va a compartir. ¿Por qué? Porque el Espíritu Santo es un fuego que no puede ser apagado. Y si diario somos llenos del Espíritu Santo vamos a tener un fuego dentro de nosotros que no puede ser apagado. Pronto todos notarán esto y seremos personas contagiosas. Pero todo depende si estamos llenos o no.

Numero cinco: un anhelo por un avivamiento

Por último, los discípulos tenían un anhelo de ver la presencia de Dios. Ellos anhelaban la venida del Espíritu Santo. Es por eso que estaban orando y buscando a Dios cuando el Espíritu descendió. Ellos lo anhelaban. Si nosotros vamos a ver una generación rendida delante de Dios, vamos a tener que anhelarlo. ¿Quieres que tu fe se haga viral? Si no lo anhelas, no sucederá nada. Yo no te puedo dar el anhelo. Es algo que solo Dios puede hacer. Pero yo tengo el anhelo de ver a mi generación sirviendo a Dios. ¡Y es por eso que quiero hacer todo lo posible para estar donde el viento sople! ¿Cómo podemos llegar a anhelar esto? Simplemente por medio de estar donde el viento sopla. Tenemos que conectarnos con la presencia de Dios. Esto hará que Su Espíritu se avive dentro de nosotros. Tenemos que desearlo.

Conclusión

Dios tiene muchas cosas que hacer en nuestra iglesia y en nuestra ciudad. Lo único que necesita son personas dispuestas para hacerlas. Dios quiere una iglesia viral, solo necesita personas contagiosas que están dispuestas a ir donde Él mande. Hay un millón de promesas que Él nos ha dado. Es tiempo de pararnos donde el viento sopla y hacer que todas se cumplan. Es tiempo de anhelar al Espíritu Santo. Él es el único que puede cambiar una nación y hacernos en personas virales.

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